¿Era Keynes un camello?

Por supuesto que NO.

Su genialidad fue tan grande que soporta incluso esta pequeña broma derivada de que su apellido y la palabra ENDEUDAMIENTO están indisolublemente ligados desde mediados del siglo XX. Y si aquí hablamos del crédito como droga, el endeudamiento no deja de ser el consumo de esa droga, y quien la recomienda no deja de ser algo ¿camello?

Lo cierto es que Keynes simplemente se limitó a combatir los postulados económicos clásicos (sí, sí, los de mi abuela) en los que para invertir era necesariamente obligatorio haber ahorrado previamente (inversión = ahorro), con lo que en épocas de crisis ese ahorro se hacía muy difícil y los ciclos económicos eran muy dramáticos: las bonanzas venían necesariamente sucedidas de penurias severas.

Si no se consume tampoco se invertirá, la economía se contraerá y el empleo descenderá necesariamente.

(¿Nos suena de algo esta situación a mediados del año 2013?)



Comments are closed.