¿Nos imaginamos que Stradivarius fuese más famoso que Mozart?

Por favor, concéntrese: ¿podría decirme quién inventó el televisor?, ¿ el ratón para  los ordenadores?, ¿ internet y la red www?… ¿Quién inventó la programación informática?… Posiblemente sólo una minoría con gran memoria y cultura  podría responder.
Siga concentrado: ¿quién fabricó las computadoras más deseadas?, ¿los aparatos electrónicos más rematadamente apetitosos? La respuesta será unánime: STEVE JOBS.
Llamativa desproporción en el conocimiento y el reconocimiento: no lo valoro, lo analizo. Y quizá sí, sí lo valoro… Porque, ¿se imaginan que Stradivarius hubiese sido  más famoso que Mozart o que Beethoven?, ¿o qué le hubiesen dado un protaganismo social mayor, un rol de prócer, olvidándose de los otros?

Steve Jobss lo ha conseguido. Es más celebre y tiene más repercusión que muchos de los grandes inventores y pensadores de la época. O que todos.  ¿Quizá sea un síntoma de una sociedad que admira y ensalza todo lo que tenga que ver con el ocio?; ¿puede ser que algo material (un ipod, ipad, iphone…)  tenga más capacidad de simpatía social que ideas que pueden resultar definitivas?
No me gustan los megustan, los mensajes apocalípticos y mucho menos echar mano de datos de la historia sagrada para hablar de mi día a día. Pero me vais a perdonar, se me ha ocurrido una maldad… ¿Puede ser que el becerro ya no sea de oro, que sea un i-becerro?
Dicho todo esto con el máximo de mis respetos a D. Steve Jobs, ese maravilloso luthier…


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